viernes, 29 de abril de 2011

Galería de Arte Gabriela Mistral

MICROUTOPIAS

La balsa de Noé
Nicolás Sanchez

Luddites
Jaime Vargas

Nicolás Sanchez construye "La balsa de Noé" en la rivera del río Mapocho a partir de desechos  y desperdicios industriales. El artista navega aguas abajo por el río desde su ingreso canalizado en el centro-norte de la ciudad hasta su desembocadura en el río Maipo. El artista ve simbolizada en los desperdicios con que la balsa se construye para luego huir en un posterior zarpe sin rumbo. El trabajo finalmente indaga en la experiencia del ser humano en la ciudad, mostrando ciertas situaciones urbanas que revelan la necesidad de recuperar el territorio público para las personas, imaginando nuevas dinámicas de ocupación que con poesía alumbren otras formas de vivir más ricas, diversas y al mismo tiempo sencillas.


Interesante. Me parece genial que con la basura que se encuentra en el río, la cual fue tirada por personas inconsecuentes que no se preocupan por lo que es nuestro, nazca algo tan bonito como es el arte. Incluso esta balsa, con la que recorrieron hasta llegar al río Maipo. Es increíble lo que se puede llegar a hacer con un poco de imaginación y disponibilidad. 





Jaime Vargas por su parte construye "Luddites" que consiste en la instalación de dos máquinas autómatas distribuidas dentro del espacio de la sala. Ambas están construidas con una estructura de perfiles de fierro de 40 x 60 mm., unidos a base de pernos y pletinas. Los fierros utilizados en las máquinas y las bases de éstas se encuentran oxidados, por lo que han adoptado un tono café rojizo. 
Las poleas corresponden a las antiguas máquinas de coser accionadas con el pie. Ambas se activan a través de sensores de movimiento y funcionan con un motor respectivamente. Ambas máquinas reproducen una serie de gestos humanos como colgar un teléfono, escribir en una máquina de escribir, levantar reiterativamente el pie, etc. Pero no desde la lógica de movimientos cotidianos, sino mas bien son movimientos enfermizos y repetitivos propios de una alienación, donde se persigue recrear una experiencia mas bien ominosa. 

Ambas máquinas serán proyectadas con luces dicroicas expandiendo a través de los muros y el techo las sombras de las poleas y gestos en funcionamiento, completando la totalidad de la sala con el movimiento de sombras, dejando al observador un espacio para recorrer tanto dentro como fuera de estas incorporándolo con sus proyecciones al circular alrededor de estas.

    

Difinitivamente, me fue muy desagradable verla, escucharla mas que nada. La máquina emitía un sonido tan desgarrador, el tenedor lijando en una plancha de metal. Como si la maestra pasara sus largas uñas por el pizarrón para tiza. Me sentía realmente mal, lo único que quería era salir de ese lugar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario